Monday, April 1, 2013

La deuda social y en derechos humanos no se resuelven con algunas frases y promesas: el caso de como parecen y como han sido. La candidata Bachelet tiene un pasado presidencial... y no le alumbra el futuro electoral.


Este es un comentario a un artículo de Martín Granovsky, del diario Página 12, de Buenos Aires:

"País por país, cara por cara, voto por voto" http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-217027-2013-03-31.html


El artículo muestra más esperanzas que las necesarias realidades (lo que no es malo) Pero como un análisis incompleto, subjetivo, puede llevar a volver a que los pocos que voten lo vuelvan a hacer "por el (maldito) principio del mal menor" y sigamos en esta pretendida mentira de ser un país modelo y democrático, más vale desmenuzarlo.  Granovsky intenta postular que América Latina avanza a paso fuerte y firme hacia una democratización mayor.  Sin querer quitarle la intención o deseos de que así sea del autor, en lo que respecta a su análisis de que la posible y probable llegada de Michele Bachelet al gobierno de Chile significaría buenas noticias, progresistas y estimulantes. Pero no es así: su gobierno, conocido bien en Chile por no haber sido progresista ni estimulante, no implica buenas noticias. De hecho, ese gobierno estuvo, como los anteriores de la Concertación, se preocupó de mantener el modelo socio-económico pinochetista. Y eso le da parte de su popularidad entre los sectores de derecha. También un carisma personal amable, el que si se analiza en torno a las regresiones políticas e injusticias y exclusiones que no cambiaron, más la falta de cumplimiento de sus promesas, y la petición de ella misma de que se aplicase la Ley Anti-Terrorista a Mapuche, esa "amabilidad" termina diluyéndose y deja de ser un hecho objetivo). Algunas frases y promesas no hacen los cambios que prometiera. Y la inequidad en Chile ha seguido deteriorándose sin variaciones. Las migajas tiradas en promesas no han hecho cambio alguno en los salarios misérrimos que se imponen a los trabajadores que no permiten alcanzar los derechos sociales más simples como una buena salud, educación, protección social, justicia y avances en lo que sigue siendo un país rico... pero de unos pocos magnates y que sigue violando los derechos de las mayorías y de los pueblos originarios.




Los derechos humanos y la exclusión social de los gobiernos (y de sus partidos), han producido un rechazo enorme a todo el sistema político chileno y ha aumentado la participación social en la lucha por sus demandas fundamentales.




Sigo los artículos de Página 12, que son buenos y muestran una actitud ante el problema de los derechos humanos mucho más clara y decidida que la vista en Chile. Leo, con envidia, por lo que se hace en lo que se refiere a los grades crímenes de lesa humanidad en nuestros hermanos vecinos. ¡Cómo nos hace falta algo cercano a eso! No fue el gobierno Bachelet el que lo intentó: los derechos humanos no eran ni son parte de la agenda de la colusión gobernante actual ni anteriores. De seguro que no están en las de cualquiera de los probables ganadores de las próximas elecciones.



El "fenómeno Bachelet" es el resultado de la ansiedad de los chilenos por tener una esperanza (me refiero a "su popularidad") y no, necesariamente, de una claridad política. De hecho, el gobierno de Bachelet fue muy similar a los de la Concertación: totalmente entregado al modelito pinochetista que ella siguió (incluso hasta en la represión contra estudiantes, contra el pueblo Mapuche, en la entrega de minas, del mar, del agua y expansión de espacios privados... Ella fue muy apoyada por el Chile mercenario y, ahora tiene ese apoyo que, va a ser muy importante en la elección misma ya que los candidatos de la derecha tradicional (la Alianza) son pésimos. Además, es necesario considerar de que el mismo modelito de lucro, fraudes económicos cometidos por amplios sectores del poder económico de los magnates (que siguen acumulando en sus manos (menos del 1%) más del 81% del ingreso nacional!)



Lamentablemente, la "simpatía" y permanente sonrisa de Michele Bachelet (que no está ausente ni siquiera en Piñera por ser una forma de venta personal política) no logra, por ahora modificar el profundo desencanto militante, de la sociedad civil! que rechaza sumarse a los circos electorales diseñados para que nada cambie en la  Constitución de Pinochet, aún válida y apoyada por todos los presidentes post dictador.

Podrá ganar Bachelet... pero, con una masa votante de menos del 40% bien poco democrática será esa "victoria". Hace unos meses, durante las elecciones municipales la abstención fue mayoritaria. De lejos.  Así, "elegieron" a "personajes" como la alcaldesa de Santiago, Carolina Toha, dizque progresista, y que, como vocera de gobierno de Bachelet insistía que "en Chile la ley era igual para todos"! Y eso, entre los Mapuche y los estudiantes, le hizo ganarse un rechazo mayoritario. La participación en la elección cayó de tal modo, que sólo logró haber sido "elegida" gracias a un sistema electoral impúdico: ganó con un 12% del voto potencial en las elecciones recientes... ¡Bastante pírrica se ve esa victoria y las que puedan venir!



Además, para agregar insulto al daño... en diciembre, cuando aún era Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, la candidata Bachelet vino a Chile de vacaciones, rechazó conversar con sectores comunitarios y de la sociedad civil... sin embargo, tuvo una cena de amistad y negocios, nada menos que con el Presidente de la Fundación Pinochet, el Sr. Kassi. Las cartas que le pidieron los sectores de Derechos Humanos por la violencia contra las mujeres y jóvenes estudiantes, asi como los menores Mapuche, por parte de la policía, quedaron sin respuesta. Nada que muestre compromiso humanitario... esos son silencios culpables que ya se los hacen recordar.

Esta es información (y no comentario) que vale la pena, para el periodista y su buen diario, tenerlas en cuenta. Y el comentario, que muchos ya se hacen, es que Chile no tiene un sistema electoral efectivamente democrático. Tal como está ahora (definido como binominal y basado en las definiciones ultra reaccionarias del pinochetismo) impide cualquier forma de cambio o de esperanzas democratizantes.



Los problemas de las violaciones de los derechos humanos y de la predilección por mantener el modelo del dictador, ultra-liberal y enfermante, van a seguir. Solo el aumento de las luchas de los grandes sociales del pueblo, -al margen de los partidos coludidos entre ellos y por esta sociedad de tremenda injusticia- permitirán avanzar en la dirección que nos indica Granovsky (y que las mayorías quisieran, por supuesto!). La Presidenta trata de esconderse y alejarse de los partidos que la apoyan... sabe que no han resuelto nada y que, al contrario, lo han hecho pésimo para el pueblo... y fabulosamente bien para los sectores especulativos, para los magnates y para la rapiña que persiste en esta franja de tierra que han vendido sin clemencia. Las necesidades de una Asamblea Constituyente real, no de mentiras como es la "política a la chilena" deben aclararse y si se cumplen, podríamos ir en la buena y necesaria dirección.







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